4. La Gran Carrera Americana. - Oval Zone
Actualidad

Opinión

Germán Quiroga

Rodrigo Marbán

Ander Vilariño

Tyson Ibarra

31 ene 2010

4. La Gran Carrera Americana.

10:35h.
Con la década de los 60 a la vuelta de la esquina, el sueño de Bill France Sr. se iba convirtiendo en sólida realidad, y lo que comenzaba como un campeonato prácticamente “amateur”, se iba consolidando año a año, tanto por el número de carreras como de participantes.

Desde las primeras carreras en la playa de Daytona, France tenía en mente la construcción de un gran circuito, en el que sus “Stock Cars” alcanzasen grandes velocidades y brindaran espectáculo a multitud de espectadores. En 1957 comenzaron las obras del nuevo circuito, removiendo la tierra del “infield” para crear sus mundialmente conocidos peraltes. France quería que los espectadores tuviesen una buena visión de los coches circulando por las curvas, por lo que las diseñó lo más peraltadas posibles. Con la tecnología de los años 50, “solo” se pudo lograr un desnivel de 31 grados.

El 20 de Febrero de 1959, el que durante 10 años iba a ser el óvalo más grande del mundo albergó su primera carrera. Si los más de 40.000 espectadores que acudieron al evento no sabían que iban a ver algo especial, tras las 200 vueltas al gigantesco óvalo de 4 kilómetros de longitud, se convencieron de ello. La pista más larga que había hasta entonces era la de Darlington, y el nuevo monstruo construido en Daytona era el doble de grande.

La de 1959 fue una carrera sin banderas amarillas, en la que tanto Bob Welborn, como Fireball Roberts y el propio Lee Petty partían como favoritos, aunque realmente aquella iba a ser una carrera completamente diferente de las que los pilotos estaban acostumbrados.
Al ondear la bandera verde, 59 coches, entre los que había un puñado de convertibles, tomaban la salida. Unas vueltas más tarde, los problemas de neumáticos hacían su aparición, provocados por el tamaño de la pista y por las altas velocidades, que rondaban las 150 mph (más de 240 km/h, en el año ´59…). Varios participantes debían entrar en boxes debido a los pinchazos, y varios se quedaban fuera de carrera.
Después de transcurridas 499 millas sin ver ninguna bandera amarilla, solamente dos coches permanecían en la vuelta del líder, quedando 33 participantes en pista. Sus dos pilotos eran Lee Petty, dos veces campeón nacional, y el piloto de Iowa Johnny Beauchamp, que disputaba su sexta carrera en la NASCAR.

Ambos coches cruzaban la línea de meta en paralelo, por encima de otro con vuelta perdida, en un final tan apretado en el que nadie sabía que hacer, o mejor dicho, a quien proclamar vencedor. De hecho, los dos pilotos acudían al “Victory Lane”, y se proclamaba ganador provisional a Beauchamp, ante el enorme enfado de Lee Petty, que recogía sus cosas y se volvía a su casa de Carolina del Norte.

Tres días después, (61 horas para ser exactos), Bill France mostraba evidencias en forma de fotografías, en las que se apreciaba que el ganador era Lee Petty, por tan solo una nariz. Según se cuenta, el resultado se pudo anunciar antes, pero el hombre de negocios que era France prefirió demorar la resolución para tener en vilo a todo el país.
Petty fue proclamado vencedor, y recibió el cheque con el que se premiaba al ganador por correo, directamente en su casa.

Uno de los participantes en esa carrera inaugural, conduciendo uno de los convertibles, era el hijo del vencedor, un jovencísimo piloto de 20 años llamado Richard Petty. Según cuenta el propio Petty, en el momento de cruzar bajo el túnel e ingresar en el “infield” del enorme óvalo por primera vez, se quedó mirando los altos peraltes pensando: - Espera, ¿queréis que pilotemos ahí?

La primera Daytona 500 cambió las cosas. Su repercusión mediática, junto a la espectacularidad del enorme circuito, dio a la NASCAR el espaldarazo que necesitaba, para entrar en la década de los 60 con paso muy firme.

Si te gustó esto ¿nos regalas un "me gusta"?

Etiquetas: , ,











 
Copyright © 2009-2016 . Oval Zone ® . Todos los derechos reservados.