La violencia del choque destrozaba la parte delantera del coche de Sadler, hasta el punto de que el motor aparecía desplazado a varios metros de distancia. Sadler podía salir del habitáculo a duras penas, ya sin el casco, pero con signos evidentes de haber sufrido algún daño. Fuera, se tumbaba en el asfalto a esperar la ayuda de los servicios médicos del circuito.
La mala suerte hizo que Elliot Sadler tuviera un accidente que podría haberse producido hace 30 años, probablemente el número de años que tienen los arcaicos muros de seguridad del circuito de Pocono en ese punto. Pese a no poder verse por televisión en un principio (la realización de la carrera estaba concentrada en el accidente ocurrido por delante), una de las repeticiones mostraba el violento impacto del coche de Sadler, y cómo una gran cantidad de tierra era desplazada por el aire mientras el coche rebotaba hacia la pista.
Poco después, el piloto era reconocido en el centro médico del Pocono Raceway, para poder verlo a continuación respondiendo a las preguntas de los periodistas. En ese momento, el piloto explicaba que tras el impacto no podía respirar correctamente.
Se podía decir que Sadler tuvo suerte, pero lo que está claro es que el C.O.T, junto con el HANS, salvaron su vida. El coche de competición más seguro construido nunca por la NASCAR volvía a hacer su trabajo.
El accidente ocurrido en el triángulo de 2,5 millas de Long Pond, ilustra perfectamente cómo el coche absorbe la energía del impacto. Los paneles de la parte delantera están diseñados para “arrugarse”, y ayudar a disipar energía.
Pese a que para mucha gente fue un shock ver el motor del coche de Sadler a varios metros del coche, esta circunstancia ayudó a rebajar en gran medida el daño, ya que de haberse mantenido en su sitio, la energía del violento choque que hubiera llegado al piloto hubiese sido mucho mayor.
Gran parte de la energía se disipó en la parte delantera, pero Sadler aún se llevó su parte, al sufrir una deceleración brutal que empujó su cuerpo hacia delante.
Ese empuje le hubiera matado con absoluta seguridad, si no hubiese llevado debidamente colocado su HANS, dispositivo que sujeta la cabeza del piloto e impide su desplazamiento hacia delante en casos de choques frontales. Además, el casco está unido al asiento, para impedir el tipo de fracturas que se producen en estos casos, y que lamentablemente produjo la última muerte de un piloto de la NASCAR en competición: la de Dale Earnhardt.
Tom Gideon, el director del departamento de Iniciativas de Seguridad del Centro de Investigación y Desarrollo que la NASCAR posee en Concord, NC, comentaba tras el accidente que este había sido uno de los más fuertes de la historia, considerando factores como la distancia, velocidad, deceleración y fuerzas G.
En este caso, la seguridad del coche de Sadler ha sido suficiente para lograr evitar daños graves, en un circuito en el que las barreras de seguridad debían haberse instalado hace mucho tiempo. En ese punto, el triángulo de Pocono, circuito en el que se rueda por encima de las 190 mph en algunas ocasiones, tiene un guarda raíl protegiendo una barrera de tierra. El año pasado, Marcos Ambrose también averiguó lo que se siente al chocar contra ellas, aunque no de manera tan brutal.
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