Pese a todo, Bowyer mantiene su victoria en Loudon, aunque sus opciones para ganar el campeonato pasan a ser prácticamente cero. El equipo va a apelar esta sanción.
Con la victoria del pasado domingo, Bowyer daba un salto en la clasificación, pasando de la duodécima plaza a la segunda. Con esta sanción, vuelve a ser decimosegundo, a 185 puntos del líder, Denny Hamlin.
La NASCAR alega que el coche número 33 fue alterado para la carrera del domingo, y que no cumplía sus estrictas especificaciones. En un primer momento, el coche pasó los controles de los comisarios, pero con tolerancias demasiado cercanas a la ilegalidad. La NASCAR se llevó el coche a Charlotte, a su centro de investigación y desarrollo, para una inspección más detallada.
La NASCAR ha llegado a la conclusión de que la parte trasera del Chevrolet número 33 fue manipulada, mientras el equipo alega que la deformación pudo producirse al ser golpeado por otros pilotos al felicitarle por su victoria, o al ser empujado hasta el victory lane por la grua al quedarse finalmente sin combustible.
La penalización de Bowyer coloca a su compañero de equipo, Kevin Harvick, en segunda posición, seguido por Kyle Busch y Jeff Gordon.
La NASCAR vuelve a dejar clara su estricta política, y despoja a Bowyer de sus opciones para ganar el campeonato.
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