La primera prueba del Chase se disputaba en el New Hampshire Motor Speedway, con la expectación de iniciar la etapa más decisiva del campeonato, y con más candidatos al título que en años precedentes.
Denny Hamlin llegaba como líder, gracias a su mayor número de victorias en la temporada regular, pero seguido muy de cerca por Jimmie Johnson, quien comenzaba la andadura hacia su quinto título consecutivo. Por detrás, pilotos como Kevin Harvick, líder de la general durante prácticamente toda la primera fase del campeonato, Jeff Gordon, o Tony Stewart entre otros, se perfilaban como posibles alternativas para la consecución del título de este año.
El primer golpe de efecto del Chase lo propinaba Clint Bowyer, que comenzando la caza en la duodécima posición, ascendía hasta la segunda tras lograr la victoria en la Sylvania 300. El piloto del Chevrolet número 33 de Richard Childress Racing completaba una sólida carrera, y abría el abanico de candidatos al título.
Pero la victoria de Bowyer no hubiera sido posible si Tony Stewart no se hubiese quedado sin combustible justo antes de ver la bandera blanca que indica la última vuelta. En otro momento del campeonato, pasar de ser el ganador de la prueba a terminar en el puesto 24 no tiene el mismo impacto sobre el piloto. Además, a la decepción de perder la carrera de esa manera, se le añade el descenso de puestos en la clasificación general, con muy poco margen por delante para reaccionar.
Otro de los favoritos que no tenía su día era el piloto del Chevrolet número 48 de Hendrick Motorsports. El vigente campeón se veía envuelto en un incidente con Kyle Busch, y después sufría problemas mecánicos, que le relegaban a la vigésimo quinta posición final, un mal resultado para las aspiraciones del tetracampeón.
Las noticias que siguieron a la carrera de Loudon no eran demasiado alentadoras para su flamante ganador. La NASCAR trasladaba el coche nº 33 a sus instalaciones de Concord, en Carolina del Norte, para determinar si cumplía estrictamente con el reglamento. Pese a haber pasado la inspección post carrera, la NASCAR anunciaba poco después que Bowyer era penalizado con 150 puntos. La parte trasera de su coche no cumplía las especificaciones, por lo que en unas horas el piloto del equipo de Richard Childress pasaba del cielo al infierno.
Esta penalización desataba un cruce de declaraciones entre Bowyer y Hamlin, mientras el circo de la NASCAR se instalaba en el “Monster Mile” de Dover. Denny Hamlin afirmaba que no le resultaba extraño que el coche de Bowyer fuera “ilegal”, lo que enfurecía sobremanera a todos los miembros del equipo de Richard Childress, entre los que se encuentra Kevin Harvick.
Durante la primera sesión de entrenamientos, Harvick golpeaba varias veces el coche de Hamlin, y ambos debían entrar a sus garajes, que casualmente se encontraban uno al lado del otro. En ese momento se formaba una tangana, que enfrentaba tanto a los pilotos como a los miembros de ambos equipos. Ese enfrentamiento promete un Chase bastante calentito entre ambos pilotos.
La AAA 400 comenzaba con el ambiente caldeado. Jimmie Johnson, por su parte, volvía a las andadas y lograba la pole, que después iba a ratificar con la victoria final. Este triunfo le devuelve a la segunda posición de la general, y lo que es más importante, le devuelve la moral a un equipo que quiere demostrar otra vez que nadie puede batirle.
La carrera de Dover servía también para que Denny Hamlin ratificara su liderato, mientras los dos protagonistas de la carrera anterior en New Hampshire, Tony Stewart y Clint Bowyer, nuevamente con malos resultados, se hundían aún más en la general.
Esto no ha hecho más que empezar, pero las cosas ya se están definiendo. Hamlin, Johnson, los hermanos Busch y Kevin Harvick se perfilan al frente de la general, mientras que Biffle, Stewart, Kenseth y Bowyer van quedándose atrás.
En mitad de la tabla, Carl Edwards, Jeff Burton y Jeff Gordon deberán mejorar para no perder la estela de los primeros.
El Chase de este año está siendo vibrante, con más candidatos que nunca. La tercera batalla de la caza, este mismo domingo en Kansas.
Yo no me la pierdo, ¿y tú?
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