Good Year se ha tomado estas pruebas muy en serio, ya que un mal funcionamiento de sus neumáticos en Daytona, podría resultar desastroso, dada la repercusión nacional e internacional que tiene cualquier prueba disputada en el histórico circuito.
Echando la vista atrás, recordamos los inicios del famoso Superspeedway.
Tras fundar la NASCAR en 1947, y celebrar su primer evento en el Daytona Beach Road Course, Bill France sabía que su nuevo proyecto necesitaba un lugar emblemático, donde tanto pilotos como aficionados pudieran sentir la magia de la competición.
En 1953 France puso en marcha su idea, y un año después, firmó un contrato con las autoridades locales para la construcción del circuito, que se haría famoso con el nombre de Daytona International Speedway.
El 25 de Noviembre de 1957, las máquinas más modernas de la época comenzaron a trabajar en la parcela adquirida para albergar el circuito. La tierra empleada para elevar los grandes peraltes fue extraída del mismo interior del óvalo, lo que creó un enorme agujero, que poco después se llenó de agua para formar el denominado Lago Lloyd.
A la hora de diseñar el “banking”, France tuvo muy presente a los aficionados que irían a presenciar las carreras. Su intención era la de facilitar la visión de los coches al rodar en las curvas, por lo que quiso construirlas con el mayor desnivel posible. Con los medios de aquella época, 31º era la pendiente máxima con la que se podía asfaltar una superficie. El año siguiente, debido a problemas con el presupuesto, France se desplazó a Atlanta para reunirse con los directivos de Coca Cola, con la esperanza de recibir una nueva inyección de dinero para poder acabar la construcción. Los directivos de Coca Cola creyeron que France no tendría tiempo de terminar el circuito para la primera carrera, prevista para Febrero del año siguiente, por lo que rehusaron financiar el proyecto.
Tras esta negativa, acto seguido France acudió a las oficinas centrales de la competencia, Pepsi Cola, en Carolina del Norte, y de allí si que salió con un cheque en el bolsillo (esta era la razón por la que, hasta el año 2008, en los circuitos de la NASCAR solamente se vendía Pepsi, y no Coca Cola).
Gracias a la ayuda de Pepsi, el circuito estuvo listo para su apertura oficial el día 22 de Febrero de 1959, donde 41000 espectadores presenciaron la primera Daytona 500. En ese momento se inauguraba el circuito más rápido del mundo.
51 años después, el Daytona International Speedway ha vuelto a dejar entrar a las máquinas, mucho más modernas esta vez, y ya luce una nueva superficie.
Las dos jornadas de test también han servido tanto a equipos y pilotos, como al público que se ha dado cita en Daytona, para recoger las nuevas sensaciones que transmite la pista.
La opinión general es muy satisfactoria, siendo los resultados bastante mejores de lo que se podía esperar. Más suavidad, más grip, y más velocidad de la esperada.
Ahora sólo queda esperar pacientemente un par de meses, para comprobar si realmente la Daytona 500 de 2011 también es mejor de lo esperado.
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