Realmente el número en si no dice nada. Más significativo resulta que en este largo periodo, otros pilotos con mucha menos relevancia que Earnhardt Jr. han visitado varias veces el victory lane.
Los largos períodos sin ganar no son algo excepcional. Kevin Harvick, sin ir más lejos, ganador de las dos últimas pruebas de la Sprint Cup Series, estuvo 115 carreras sin ganar entre sus victorias en Daytona en 2007 y Talladega el año pasado.
Y si Matt Kenseth no logra coger la bandera a cuadros pronto, durante el Chase de este mismo año también alcanzará las 100 carreras sin ganar.
Pero como es obvio, el peso del apellido Earnhardt en la NASCAR sigue siendo muy grande, y Dale Jr. es un buen piloto, pero nunca llegará a ser tan bueno como su padre. Y eso tiene que pesar.
El asunto es que el piloto del Chevy nº88 está muy cerca de volver al victory lane. Se le escapó por poco en Martinsville, donde completó una de las carreras más sólidas de los últimos años. Y esta temporada, es habitual ver el coche blanco y verde en cabeza de carrera.
Puede ser que el cambio venga por compartir garaje con el cinco veces campeón, Jimmie Johnson, o por el trabajo de su nuevo jefe de equipo, Steve Letarte. O simplemente, porque la mala racha ya ha sido demasiado larga, y un piloto como Earnhardt Jr. no puede estar sin ganar.
Además, parece que el calendario le favorece las próximas semanas. En Texas, ha logrado una victoria y ocho Top10. Y en Talladega, bueno... 5 victorias y once Top10 en 22 carreras.
Simplemente, es cuestión de tiempo.
Si te gustó esto ¿nos regalas un "me gusta"?