Nada más lejos de la realidad. Con el Budweiser Shootout, todos pudimos comprobar que la forma de competir en el nuevo Daytona no se parecía a nada visto hasta el momento.
En este punto del campeonato, con la octava carrera (segunda con restrictor plates) en el horizonte, si alguien cree que la manera de correr en Alabama será similar a la vista en febrero en Daytona, puede que vuelva a estar muy equivocado.
Lo que ocurrió en Daytona fue algo único y diferente. En lugar de ver las largas filas de coches típicas en este tipo de carreras, la batalla en la pista se libró por parejas.
Esto no quiere decir que las carreras fueran aburridas. De hecho, los duos rodando a altísima velocidad buscando la mejor trayectoria durante varias vueltas seguidas, aprovechando al máximo el "bump drafting", nos brindaron un bonito espectáculo, diferente a lo que estábamos acostumbrados. Desde el Shootout, pasando por las carreras de clasificación, y hasta la Daytona 500, los finales fueron espectaculares, decidiendose el vencedor por escasos milímetros.
A los pilotos, en general, no pareció gustarles demasiado el cambio. Pero ahora, la experiencia de Daytona les puede proporcionar la clave que marque la diferencia en el óvalo de Talladega.
Las palabras de Jeff Burton resumieron perfectamente lo ocurrido en Florida:
- "La Daytona 500 ha sido una locura..."
Ahora, veremos si el Talladega Superspeedway nos sorprende a su manera.
De hecho, suele hacerlo siempre.
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