El peralte progresivo, añadido a la pista en 2007, trajo al "Valle del Trueno" una clase de espectáculo diferente: más amable, más respetuoso. Los tres carriles por los que podían circular los pilotos diluyeron la acción en la pista, y lo que fue peor, dejaron las gradas vacias.
El pasado mes de marzo, Bruton Smith, propietario del que durante años ha sido el circuito más popular de la NASCAR, tomaba cartas en el asunto tras una nueva decepción en la venta de entradas, y anunciaba la remodelación que iba a devolver a Bristol su viejo encanto.
Y parece que acertó.
La Irwin Tools Night Race del pasado sábado resultó una carrera emocionante, plagada de acción y pelea, cuyo climax se alcanzó cuando el vigente campeón de la Sprint Cup Series, Tony Stewart, no podía contener su enfado y lanzaba su casco contra el coche de Matt Kenseth, al más puro estilo Old School.
Uno de los pilotos más veteranos que compiten en la Cup Series, Jeff Gordon, admitía que la carrera del sábado se parecía mucho a lo que se vivía en el viejo Bristol. Gordon, que fue testigo de muchas de las grandes carreras en el BMS desde la posición del spotter antes de ser uno de los protagonistas en la pista, afirmaba que "solamente por la dificultad a la hora de adelantar, me ha recordado mucho al viejo Bristol".
- "Creo que ha sido un éxito y me he divertido mucho" - añadía el piloto del nº24.
Antes de la cita de verano en Bristol, sus responsables desbastaron la cuerda superior de la pista de cemento para reducir el peralte y obligar a los pilotos a utilizar sus parachoques para adelantar por la trazada interior. El sábado, los pilotos tuvieron que emplear en ocasiones el bump and run, pero a medida que se depositaba goma en la línea exterior y aumentaba el grip, la atracción de rodar por el exterior aumentaba.
Para Denny Hamlin, que lograba el sábado su primera victoria en Bristol, la carrera fue similar a las de años atrás:
- "Todos rodábamos en una línea, hasta alcanzar al siguiente a quien adelantar. Eso era lo que tenías en el viejo Bristol. Es así como teníamos que correr. No creo que hayamos visto demasiados coches rodando en paralelo, pero tampoco se veían en el viejo Bristol".
El punto culminante de la carrera del sábado fue el momento en el que Stewart y Kenseth se tocaban y perdían el control de sus coches cuando luchaban por el liderato. Stewart era el peor parado, y su casco terminaba impactando en el Ford nº17 de Kenseth.
- "Voy a ir a por él en cada oportunidad que tenga de aquí a final de temporada, en cada oportunidad que tenga" - aseguraba Stewart después del incidente. El campeón es décimo en la general, con 16 puntos de ventaja sobre Kasey Kahne, undécimo clasificado.
Pero este no fue el único mano a mano de la noche: Danica Patrick se acordará de Regan Smith durante una temporada, y Ryan Newman se descuelga de la lucha por una de las dos posiciones de Wild Card para entrar en el Chase tras un accidente con Juan Pablo Montoya.
La carrera salvaje del sábado por la noche ha certificado la vuelta de los gladiadores a la "arena" de Bristol, donde los aficionados quieren ver la lucha sobre ruedas que dio fama al Stock Car Racing.
El viejo Bristol ha vuelto, para quedarse definitivamente.
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