Fort Worth, Texas. - Tras el mano a mano de la temporada pasada entre Tony Stewart y Carl Edwards, todos nos preguntábamos cómo acabaría el Chase 2012. Pues bien, ya lo sabemos: con un duelo similar entre Jimmie Johnson y Brad Keselowski. Al igual que pasó en 2011, donde Stewart y Edwards libraron una feroz pugna por levantar la Sprint Cup, esta temporada son Johnson y Keselowski los que se están pegando, literalmente.
La diferencia entre las dos peleas por el campeonato radica en que el año pasado Edwards y Stewart se enzarzaron en un cruce de declaraciones que añadió "salsa" a lo que se cocinaba en la pista, mientras que este año, la rivalidad entre los pilotos únicamente se verá en la pista, ya que Jimmie Johnson no es muy dado a entrar en este tipo de juego. Además, Brad Keselowski ha demostrado ser un piloto maduro para su edad, y sabe que no le conviene arriesgarse a perder el campeonato por algún tipo de declaración fuera de lugar.
En definitiva, la temporada 2012 se va a decidir en la pista, ya sea en Phoenix o, como todos esperamos, dentro de 15 días en el Homestead-Miami Speedway.
La NASCAR necesita más carreras así en el Chase
La AAA Texas 500 del pasado domingo tuvo un final dramático. En las 9 últimas vueltas, Jimmie Johnson y Brad Keselowski nos brindaron una pelea espectacular, en la que el piloto del nº2 imponía primero su impetuosidad con neumáticos gastados, pero cedía después ante la paciencia y frialdad del 5 veces campeón, sabedor de contar con 4 gomas en mejores condiciones.
En un primer momento, Johnson se mostró enfadado ante la posibilidad de que Keselowski se hubiera saltado el reinicio, y furioso con la manera en la que el piloto de Penske Racing peleó la posición en la curva 1. Johnson evitó el cuerpo a cuerpo cediendo un poco de espacio, bien aconsejado por Chad Knaus, volviendo al ataque después para ganar la carrera.
GoodYear acertó en la elección de compuestos para esta carrera, ya que se optó por la opción de gomas algo más blandas y el desgaste también fue un factor importante a la hora de decidir el ganador. El error previo de Keselowski en el pit lane le obligó a recuperar posiciones cambiando sólo 2 neumáticos, lo que propició la batalla final y que no pudiera con las 4 gomas "frescas" de Johnson.
En definitiva, estas son las carreras que crean afición, y la NASCAR debería buscar la fórmula para verlas más a menudo.
El error puede costarle caro a Keselowski
A falta de 59 vueltas para el final, Brad Keselowski se dirigía a su box para hacr su parada con la tensión añadida de no cometer ningún error. Pero eso fue precisamente lo que terminó sucediendo. Keselowski frenaba tarde y se colocaba demasiado cerca del box siguiente, ocupado por Danica Patrick. Tras realizar la parada, Keselowski tuvo que retroceder para poder salir de su posición, perdiendo unos valiosos segundos y cayendo hasta la novena posición en el reinicio.
Pese a remontar hasta la cuarta posición, decidió cambiar sólo 2 neumáticos en el último paso por el pit lane, lo que a la postre le costó poder pelear por la victoria hasta el final.
Keselowski admitía su error, y Paul Wolfe, su jefe de equipo, lo explicaba de esta manera:
- "Esto apesta. Creíamos que teníamos el mejor coche, y cometimos el error en el pit road. Todo el mundo va a tope y Brad salió a pista a ganar la carrera con los neumáticos de la parte izquierda muy gastados"
Si Brad Keselowski pierde el campeonato por 8 puntos o menos, se acordará de este error. Seguro.
Buena decisión de la NASCAR en los reinicios
La NASCAR acertó en su decisión de no tomar ninguna decisión en los últimos reinicios de la carrera.
En el penúltimo, Jimmie Johnson cuestionó si Brad Keselowski había acelerado antes de la zona de reinicio para sacar unos metros de ventaja a 9 vueltas del final, y después pareció que Johnson rebasaba a Keselowski antes de la línea de meta en el último reinicio con 2 vueltas por disputar.
En ambos casos, la NASCAR no tomó partido, afirmando que en las dos ocasiones no hubo ninguna infracción, y que los neumáticos gastados de Keselowski pudieron hacer que este patinara en la aceleración. Lógicamente, a menos que sea una flagrante infracción, la NASCAR no puede decidir el campeonato con alguna decisión cuestionable.
En estos casos, la NASCAR debe permitir que el campeonato se decida en la pista, dando el beneficio de la duda a los pilotos.
El final de la AAA Texas 500 fue espectacular, y una decisión de la NASCAR en un sentido u otro habría alterado la competición hasta el punto de arrebatar un gran final de carrera a los aficionados. Y eso los fans no se lo hubieran perdonado.
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