La previa de la Daytona 500 mostraba un Montoya cauto, con precauciones sobre lo que podía ser la nueva relación de equipo con Chris Heroy, un ex-integrante de Hendrick Motorsports y quien tuvo por varios años a su cargo el desempeño del veterano Mark Martin. Sin embargo, el propio Montoya consideraba que podía obtener buenos resultados o, por lo menos, mantenerse lejos del 21er lugar que lo marcó en la temporada 2011.
Números que pesan: un promedio de salida de 23.3, un promedio de llegada de 21.7, dos pole positions sorpresivas aún para el mismo Juan Pablo, y solamente 2 finales dentro de los 10 primeros (8vo lugar en la carrera de primavera de Bristol, y el mismo octavo puesto en la carrera de Michigan de Junio). Ese fue el botín del año para el colombiano y su organización.
Luego de 36 intensas carreras, el resultado fue un 22do lugar con 810 puntos. Incomparable a los números de temporadas anteriores, y muy lejos de lo que fue su mejor campaña, aquel 2009 que lo vió emerger como piloto del Chase. En esta temporada, ni siquiera las citas con buen récord para Montoya, como son Watkins Glen, Sonoma e Indianápolis, fueron escenario de grandes actuaciones.
No hay dudas con respecto a las intenciones de Chip Ganassi de transformar el equipo y convertirlo en una escuadra ganadora. De esa motivación nació la necesidad de cambiar muchos de los organizadores del equipo y traer nuevos integrantes del equipo de mecánicos. Pero el desarrollo del auto sencillamente no fue el necesario para hacer frente a los gigantes de la categoría: Hendrick, Gibbs y Roush (descontando a Richard Childress Racing, quienes a pesar de ser una fuerza importante, sufieron casi de la misma manera que el EGR). A ello se le debió sumar el ascenso vertiginoso de Penske, único abanderado de Dodge en la categoría, y de Michael Waltrip Racing, quien metió a dos pilotos en el Chase y terminó como subcampeón, justamente por detrás del sorprendente auto del "capitán" Roger.
Qué debería hacer Chip Ganassi para revertir la situación? Es probable que volver a reformar el equipo no sea la mejor decisión, dado que estas sociedades requeiren de tiempo y conocimiento para poder prosperar (Chad Kanus se alineó con Jimmie Johnson desde 2002, y a partir de 2006 empezó a escribir su historia). El manejo correcto de los recursos será importante para agilizar el desarrollo de piezas, y el hecho de que Montoya haya probado a lo largo de este año el nuevo auto NASCAR que entrará en rigor en la Daytona 500 en Febrero es sin dudas una ventaja que se debe aprovechar desde ya.
Este invierno no será fácil para Montoya ni EGR, pero sefuramente el esfuerzo estará encaminado a transformar los números de 2012. La victoria en los óvalos y la disputa en el Chase están aún vivas en las intenciones de Montoya, quien hace poco aseguró a la prensa que no ha pensado en retirarse. El bogotano estará listo para dar el giro en la dirección correcta, pero habrá que esperar que el auto aporte lo suficiente.
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