Por Andrés Gutierrez
Caminar por los corredores del Midway es conectarse con millones de personas que han peregrinado a este lugar, generación tras generación, a compartir un fin de semana de carreras desde hace más de 5o años. Cruzar su tunel de entrada, adornado con la frase "Welcome, race fans" es entrar a navegar por los tiempos de Earnhardt, Petty, Yarborough, Allison, "Fireball" Roberts. Su asfalto ha visto los triunfos de Petty, los "big ones", las peleas de los Allison, Gordon, Harvick, e incluso el fuego de Montoya. Las tribunas, silenciosas en su mayoría por 363 días, 2 veces al año se desbordan de fanáticos que alientan por espacio de cuatro horas con sus pilotos favoritos, teniendo diferencias pero respetando al otro, como una verdadera familia.
[dcs_pagebox id="28158" type="small-190" lightbox="true" desc="Daytona en Oval Zone" /]Todas estas experiencias las viví en lo que ha sido hasta el momento mi única visita al Speedway. El ambiente festivo de Daytona contagia a todas las personas sin distinción de raza, creencia religiosa o procedencia. Una cerveza, un "hot dog" y discutir sobre el ganador o sobre el próximo campeón es suficiente para entrar en contacto con personas de todo Estados Unidos, y más recientemente, de todo el mundo. Lo ví con mis propios ojos, NASCAR ya no es un deporte "americano", este escenario se ha convertido en un paso obligado para europeos, latinos y gente de todos los rincones del mundo. Marcos Ambrose puede sentirse orgulloso: un grupo de 10 australianos con quienes compartí unas pocas palabras, fueron a verlo en la Coke Zero 400 de 2012.
El calor del público, de pie de principio a fin fue más fuerte que los 37 grados centígrados que enmarcaron el verano de aquel sábado. Los autos, 43 máquinas al unísono de una bandera verde agitándose en el cielo, enmudecieron a Train y sus éxitos, con los que engalanaron la previa de la competencia. El fuego y humo del último accidente en la curva final fue más emotivo que el espectacular juego de pólvora que llenó de letras "U S A" el cielo despejado de la noche en Florida. Los eventos fuera de la pista dieron el complemento perfecto para una carrera que me demostró por qué NASCAR es el deporte más popular de Estados Unidos, y por qué daytona es el lugar histórico de este maravilloso campeonato.
Sin lugar a dudas Daytona es la verdadera catedral de las carreras de autos stock. Y será la primera de muchas visitas a este templo, donde por dos veces al año medio millón de personas se congregan para ovacionar a sus pilotos y escribir una página más de la legendaria historia del Speedway.
- Galería de Fotos Coke Zero 400 2012 / Fotos: Andrés Gutierrez
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