Pero la física no conoce a Christmas Abbott.
La física nunca ha estado en su casa, ni ha visto tuercas en la barra de su cocina, y nunca ha tropezado fuera de su dormitorio con la pistola de aire comprimido que descansa al lado de una rueda completa y su eje. La física no ha visitado su garaje, en el que en lugar de su coche hay aparcadas barras con pesas y más pesas. La física nunca la ha visto levantar una de esas barras de 30 kgs para dejarla reposar sobre sus hombros como si fuera una chaquetilla de invierno.
Danica Patrick ha demostrado tener caracter para competir en la NASCAR, pero al lado de Christmas Abbott (1,60 ms y 52 kg) Patrick parece una modelo de manos. Abbott, de 31 años, se ha tatuado una pistola en la cadera para recordarle el tiempo que pasó en Irak, y ahora mismo puede ponerse en cuclillas soportando 115 kg, lo que significa que probablemente serán125 para cuando termine el artículo.
Su más reciente objetivo - intentar encontrar su camino en uno de los deportes en los que el hombre es más predominante - en realidad no es tan agotador como su trabajo diario. La NASCAR podría tener pronto un nuevo Sex Symbol, pero la vida de Christmas hasta ahora se ha forjado a base de agallas.
Hace algunas semanas, Abbott firmó un acuerdo para formar parte del equipo de mecánicos de Jennifer Jo Cobb en la NASCAR Camping World Truck Series, y tuvo la oportunidad de trabajar en la carrera disputada en Daytona. Después, Christmas estuvo en el box de Clint Bowyer durante la Daytona 500, para aprender cómo trabaja el equipo de Michael Waltrip Racing en previsión de una futura oportunidad.
Pero la cuestión no es si Christmas Abbott tiene lo que se necesita tener para sobrevivir en los boxes. Ella ha estado en lugares más peligrosos, más desalentadores. De lo que se trata es de si ella podría tener futuro allí.
- "Tengo que ensuciarme y viajar de noche, pero he dejado tres trabajos para hacer esto, porque quiero llegar al máximo nivel" - afirma Abbott.
La primera señal llegó cuando Christmas era una niña pequeña que quería jugar a béisbol. En aquel momento, las niñas no podían formar parte de equipos de chicos, así que Barbara Nichols, que puso el nombre de Christmas a su segunda hija porque nació a finales de diciembre, se puso al teléfono con el organizador de la liga. Christmas recuerda la expresión de su madre cuando se enteró de que su hija tendría que usar una coquilla.
Su respuesta fue: "Va a usar unsujetador de acero también!". Christmas tenía 10 años.
Finalmente Christmas se unió al equipo, después de que su madre amenazara con llevar a los reporteros de noticias locales con ella hasta el campo de béisbol. Christmas no tuvo que usar una coquilla. O un sujetador de acero. Sin embargo, los demás equipos no estaban felices de verla.
- "Me lanzaban la pelota a mí" - comenta Christmas ahora, con una sonrisa. - "Muchas veces".
La dureza de Christmas proviene de su abuela, que se mudó a los EE.UU. con su marido procedente de Alemania después de la guerra de Corea y no entendía por qué la gente rehuía de los alemanes como ella.
- "Nos enseñó a poner la otra mejilla" - dice Christmas.
Todavía podría estar jugando a béisbol si no hubiera sido por un accidente. Cuando Christmas tenía 13 años, volvía a casa de una fiesta junto a su hermana como pasajero en un coche. El coche tuvo un accidente y dio varias vueltas de campana. Christmas sólo recuerda despertarse preguntando por su hermana, Kole, que había salido disparada del coche y cayó en coma.Su hermana tendría que volver a aprender a caminar. Christmas estaba bien exteriormente, con sólo un latigazo cervical, pero su mundo se vino abajo.
El accidente provocó que entrara en una espiral. Dejó de ir a la iglesia y empezó a fumar. Dejó de lado los estudios para pasar más tiempo en las canchas de baloncesto con los chicos. Una gran dosis de rebeldía adolescente se abrió paso, aunque con un componente algo más oscuro.
- "Yo estaba enfadada" - admite Christmas. - "Estaba deprimida. Lo único que hacía era beber y fumar para no pensar en el día a día."
Todo eso la llevó a terapia. Dio clases en la Virginia Commonwealth, pero no se graduó. Con su hermana Kole recuperada, Christmas trabajo incluso como obrero de la construcción, pero a los 21 años, Christmas estaba perdida.
Fue entonces cuando su madre fue a Bagdad como contratista. Y Christmas decidió seguirla.
- "Siempre he tenido un gran respeto por los militares" - confiesa.
Durante casi tres años, Abbott pasó sus días en una lavandería militar en una zona de guerra, arreglando uniforme manchados de sangre, sudor y mucha arena del desierto. La vida se volvió agotadora y más que peligrosa.
- "Recuerdo cuando estábamos en el autobús y encontraron un IED en el camino (dispositivo explosivo improvisado)" - cuenta Abbott. - "Pregunté: '¿Qué es un IED y por qué no podemos pasar por encima? "
Christmas encontró un nuevo respeto por la disciplina porque no tenía otra opción: trabajaba 12 horas al día, siete días a la semana. Estaba rodeada de hombres, vestida con "ropa muy floja y no mucho maquillaje". A menudo dormía en la oficina de la lavandería. Entonces un soldado mencionó una sesión de ejercicios que podría gustarle. Christmas no había sido realmente un atleta desde sus días de béisbol, pero se fue a echar un vistazo. Y su vida cambió.
Los escépticos en Irak se refirian a ese entrenamiento como "CircusFit" o "MonkeyFit", pero el CrossFit estaba a punto de convertirse en un fenómeno mundial. En aquel entonces, el P90X era considerado un entrenamiento arduo y difícil, pero el CrossFit estaba en otro nivel. Fue diseñado para quebrar el espíritu y eliminar a los débiles.
- "Como te muestres arrogante te bajará de una bofetada" - explica Abbott
El CrossFit es un entrenamiento que combina flexiones, abdominales, levantar bolas pesadas - y una serie de otros ejercicios inductores de sudor - en un corto periodo de tiempo.
A Abbott le encantó. Regresó a los EE.UU., y en 2007 abrió su propio gimnasio de CrossFit en Raleigh, y lo convirtió en su carrera profesional. Se convirtió en uno de los pocos entrenadores de élite, pudiendo soportar hasta un 150% de su peso corporal. También obtuvo cierta fama entre los fans del CrossFit. Abbott llegó a Irak en busca de una identidad, que sin duda encontró a su regreso.
Y entonces un ejecutivo de la NASCAR la encontró a ella.
Ted Bullard, en aquel momento miembro de Turner Motorsports, siempre se había preguntado por qué nunca había habido una mujer miembro de un equipo de mecánicos en la NASCAR, y decidió hacer su propia búsqueda de talentos. Al acudir a un gimnasio y comprobar que varias de las mujeres podían levantar más de lo que podía él, se fijó en el CrossFit. Poco después, vio uno de los videos de Christmas Abbott y la invitó a Charlotte para una prueba.
Levantar un neumático no sería un reto. Uno de los entrenamientos de CrossFit consiste en lanzar un neumático de tractor. Incluso el recipiente del combustible, que puede pesar unos 40 kg, no frenaría a Abbott. Tampoco utilizar el gato para elevar el coche. Cosas fáciles para ella. La parte más difícil sería la sujeción de los tornillos de la llanta una vez colocada. Los profesionales pueden hacerlo en 1,3 segundos.
Turner creó una estación de montaje de ruedas y ejes y dio una oportunidad a Abbott: 1,7 segundos. No estaba mal para la primera vez. Christmas se fue enganchado, y Turner obtuvo su propia versión de Danica en su box.
- "Christmas va a ser importante en la NASCAR" - afirmó Bullard.
No hay nada glamuroso en este estilo de vida. Por una carrera de bajo nivel se pagan sólo unos pocos cientos de dólares. Un error, como por ejemplo la falta de un tornillo, podría resultar en despido inmediato. Cada vez se exige más completar el trabajo a la perfección. El piloto recibe la mayor parte del crédito y mucho más dinero.
Además, se pasa mucho tiempo fuera de casa. Abbott, que tiene novio, no verá a sus seres queridos durante la mayor parte del año. La socialización durante las carreras es nula, y probablemente tampoco existirá durante las noches.
Para Christmas Abbott, sin embargo, esto le resulta atractivo:
- "En gran parte es un desafío. En un equipo de Pit Lane, aún con la fatiga, tienes que tener la precisión perfecta para hacer bien tu trabajo. Cada décima de segundo cuenta".
Abbott tenía previsto comenzar en la NASCAR desde abajo, en el seno del equipo de Jennifer Jo Cobb en la NASCAR Camping World Truck Series, pero Michael Waltrip Racing anunció poco después de la carrera de Daytona el fichaje de Christmas como un miembro de su equipo a tiempo completo para la Sprint Cup. La estrella del CrossFit viajará a todos los eventos de la Sprint Cup Series como miembro de apoyo, en su proceso de adaptación y aprendizaje.
- "Como Danica ya sabe, se necesita mucho trabajo y dedicación para llegar al nivel superior de este deporte. Con su Pole en la Daytona 500, parece que gran parte de ese trabajo ha valido la pena" - comentaba el propietario del equipo, Michael Waltrip. - "Creo que lo mismo puede ser cierto para Christmas".
A Christmas, sobresalir en el CrossFit le llevó años, y sabe que puede llevarle tiempo conseguir un puesto estable en esta categoría de la NASCAR.
- "Definitivamente no quiero una posición fija gracias a esta oportunidad".
Un pensamiento noble, pero que es probable que no pueda llevarlo a cabo. Su cara bonita y sus brazos esculpidos no le van a permitir estar tranquila una vez que la gente la vea por televisión. Bullard quiere convertirla en estrella, la primera mujer en el Pit Lane en la NASCAR, y esto ejercerá una gran presión sobre ella.
A Christmas Abbott le encanta lo que hace porque supone una rutina. Consigue mejorar poco a poco a lo largo de meses y años. Esto, sin embargo, es diferente. "Christmas necesita tiempo", comenta Bullard, pero no lo hay. Más tiempo es lo único que el Pit Lane no permite.
Christmas Abbott ha necesitado años de duro trabajo para sobresalir, y está orgullosa de eso.
Pero ahora va a tener que darse prisa.
- Basado en el artículo original de Eric Adelson - Yahoo Sports
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